2026-02-01
No mentiré, en los últimos meses la "vida digital" se ha sentido extraña, hasta incomoda.
Ya me cansé de esos hábitos culposos, como revisar los pensamientos y presunciones de alguien random (en su mayoría en español, y alguno otro en inglés) de alguien que esta a kilómetros y a quien no le importo en realidad. Ver noticias de cosas en las que no puedo influir (cada vez lo hago menos). Tomar el teléfono decenas de veces para ver qué aparece (estaba volviendo a ese hábito de hace unos 10 años atrás).
De ver internet (la gran red, ahora omnipresente) como una fuente infinita de entretenimiento vacío, de usuarios que buscan resolver sus problemas comprando cosas (he caído un poco).
Me cansé de los generadores de contenido que te ven con signos de dinero en los ojos. No rechazo a comerciar productos digitales, aunque hacerlo como el fin último no es para mi. Ver todo como una transacción monetaria, llenarnos de anuncios, vender soluciones a problemas "del primer mundo".
Es algo paradójico quejarse de eso aquí en las redes, no lo niego. Como la gente que se queja en su red social favorita, de lo que no le gusta de su red favorita... Extraño, aunque aquí estamos.
No niego que una vida satisfactoria requiere esfuerzo y recursos, aunque ya no es mi prioridad enfocarme en eso todo el tiempo.
También en la vida offline he visto relaciones cada vez más lejanas, más superficiales, más utilitarias. No sé si es mi sesgo, aunque algo se siente raro. Al menos mi puñado de personas realmente cercanas siguen aquí después de muchos años, y es a quienes he puesto mi foco.
Me han dado ganas de escribir un manifiesto de "Quien soy en lo digital" para recordarme qué busco aquí, aunque hacerlo público siento que no tiene mucho valor si no quiero ser ese "Rockstar", ese "influenciador", alguien a quien la fama realmente le importa. Ya no me importan las vistas y los seguidores como quizás hace algunos años. Tampoco venderte algo al final de mis escritos.
Tal vez es que ya damos por sentado todo y el exceso de conectividad nos está pasando factura. Hace 30 años cuando podíamos conectarnos de forma limitada y lenta, se sentía todo distinto, claro, eran otros tiempos y era otro Yo. Ahora se siente acelerado, y pareciera que cuesta más alejarse de las distracciones de dopamina.
Me cuesta no sentir que algo anda raro, por no decir que "mal", aunque eso sí, sigo siendo optimista de encontrar lo bueno entre todo esto. Tenemos vidas muy cómodas, y es seguro que debemos incomodarnos más para poner nuestras energías en lo que realmente importa. Personas cercanas a las que le importamos de verdad. Arreglar problemas dolorosos. Recordar un poco la pirámide de Maslow para enfocarnos en necesidades, y no solamente en deseos.
Ya había escrito un poco sobre la pirámide como personas creativas. Siento que ahora en un mundo más individualista requerimos más aprobación, y para ello las redes fueron buenas. Una apariencia de aprobación que ahora se está comercializando y está llegando a un punto que ya no es suficiente que nos reconozcan y aprueben desconocidos. Queremos algo más real, más cercano e intimo.
⁂
EOT
---
Send me your comments to
text.eapl.mx.mebiu [at] slmail.me
or